CÓMO
FUNCIONA?
La toxina botulínica es producida por una bacteria.
Una vez inyectada, impide que se active el neurotransmisor
que contrae el músculo. Como consecuencia, las líneas
de expresión se suavizan o desaparecen. No hay movimiento
en esa zona, pero no desaparece el gesto. La gente no nota
nada anómalo, sólo que esa persona tiene mejor
aspecto, y es muy difícil apreciar quién lleva
bótox, sólo un profesional puede darse cuenta.
Existe también la toxina botulínica de tipo B,
que se utiliza por los médicos para tratar distonias
cervicales.
Entre los posibles efectos secundarios de botox, que se comercializa
en ampollas líquidas, pueden darse leves hematomas o
hinchazón de la zona. Mucho más raros son los
casos de infecciones respiratorias, dolores de cabeza, de cuello
o náuseas.
Como siempre, no se trata sólo de un producto sino de
su sabia implantación.
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